Un sistema contra incendios solo es efectivo si se mantiene en condiciones óptimas. El mantenimiento regular garantiza que, en caso de emergencia, el sistema funcione correctamente.
Frecuencia recomendada:
- Rociadores automáticos: Deben revisarse al menos una vez al año, según la normativa NFPA.
- Extintores: Verifica mensualmente si están cargados y realiza inspecciones completas cada seis meses.
- Alarmas de incendios: Pruebas mensuales y mantenimiento anual son esenciales para garantizar la funcionalidad.
- Detectores de humo: Cámbialos cada 10 años y prueba las baterías al menos una vez al año.
Señales de que tu sistema necesita mantenimiento:
- Presión baja en el sistema de rociadores.
- Acumulación de polvo o corrosión en los extintores.
- Alarmas que se disparan de manera accidental o no suenan durante las pruebas.
Riesgos de no realizar mantenimiento:
- Sistemas que fallan en detectar incendios a tiempo.
- Dispositivos obstruidos o dañados que no actúan cuando es necesario.
- Mayor riesgo de incendios catastróficos y daños colaterales.

